La captura de Nicolás Maduro tras una operación militar impulsada por Estados Unidos a comienzos de 2026 no solo sacudió el tablero político regional. También volvió a poner al petróleo en el centro de una discusión más amplia, donde la energía deja de ser un commodity neutro para convertirse, otra vez, en una herramienta explícita de poder. En ese contexto, Vaca Muerta aparece como una pieza relevante, aunque no exenta de tensiones, dentro de un sistema energético global que dejó atrás la “globalización ingenua”.