Ante el estiaje previsto para los próximos meses, el sector eléctrico ecuatoriano se prepara para un periodo de mayor exigencia operativa que trasciende el componente climático. La disminución de los aportes hídricos reduce la disponibilidad de generación y, al mismo tiempo, incrementa la demanda sobre la capacidad de transferencia del sistema eléctrico, es decir, su posibilidad de transportar energía hacia los principales centros de consumo. Por ello, la anticipación y la gestión oportuna resultan claves para mantener la continuidad del servicio.