Aramco, la petrolera estatal más grande del mundo, frente a Pemex, la más endeudada del mundo; PDVSA y Petrobras también juegan su papel. El operativo de Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro volvió a poner el foco en el petróleo de la nación sudamericana, un sector que durante años no ha podido desarrollarse plenamente ante la falta de inversión, el deterioro operativo y las restricciones financieras que enfrenta la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).