El sorpresivo ataque de Estados Unidos a Venezuela, para capturar al dictador Nicolás Maduro, y el posterior anuncio del presidente del gigante americano, Donald Trump, de “poner a fluir el petróleo” en ese país -que lleva décadas de contracción-, implicará para Colombia un triple golpe para su alicaída industria de crudo y gas, en momentos en que las arcas públicas claman por recursos que permitan paliar en algo una crisis fiscal sin precedentes, y que se agravaría por los impactos del aumento del 23% en el salario mínimo para 2026. Play Video Petróleo de Venezuela.
En efecto, expertos consultados y documentos de centros de análisis dan cuenta del duro panorama que comenzará a enfrentar el país, al que le saldrá muy caro el haber estancado la nueva exploración de crudo y gas en la administración de Gustavo Petro. Para Julio César Vera, director de la Fundación Xua Energy, y exdirector de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, el primer factor a tener en cuenta será un descenso en la cotización internacional de los precios del petróleo, que para el caso de la referencia Brent, que utiliza Colombia, tuvieron una tendencia descendente en 2025, y pasó de US$67 dólares por barril en julio del año pasado a un nivel que hoy bordea los US$60, pero que en las últimas semanas incluso ha estado por debajo de este nivel. Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Una situación que hay que sumarle al reciente anunció de la Organización Países Exportadores de Petróleo (Opep+), que incluye a Rusia, que confirmó que mantendrá estable su oferta al menos hasta abril. Para Vera, en el corto plazo se puede venir una descolgada de los precios del petróleo porque hay un escenario global donde hay mensajes de exceso oferta frente a la demanda y el anuncio de Trump, de multimillonarias inversiones en Venezuela, puede generar una señal de desequilibrio de oferta adicional y generar una caída de los precios del petróleo. El presidente Trump con sus colaboradores siguiendo la operación "Resolución Absoluta", para derrocar a Nicolás Maduro El presidente Trump con sus colaboradores siguiendo la operación "Resolución Absoluta". Foto:Efe
En un informe, la Fundación Paz y Reconciliación, con ocasión del arresto de Maduro, se lee que, aunque Venezuela concentra entre el 17% y el 18 % de las reservas probadas de petróleo del mundo (alrededor de 303.200 millones de barriles de crudo, es decir más de 148 veces las de Colombia en 2024 -de 2.035 millones de barriles-), su aporte real a la producción global es hoy marginal, entre el 1% y el 1,5%. Sin embargo, los expertos señalan que de unos 850.000 barriles diarios de producción que tiene el país vecino (muy por debajo de los más de 3,4 millones de barriles diarios en 1998), otros expertos señalan que este volumen podría subir en unos 150.000 barriles diarios en unos meses, en caso de levantarse las sanciones de Estados Unidos, aunque volver a los dos millones de barriles sí necesitaría esos multimillonarios recursos que anuncia Trump.
Un país menos atractivo para la inversión Y este factor, a mediano plazo, puede darle un segundo golpe, de mayor impacto, a la industria petrolera colombiana. “Para un país como Colombia, yo creo que no es la mejor noticia el hecho de que nuestro vecino, teniendo todas las potencialidades que tiene, vaya a recibir una demanda tan importante en inversiones o una desbandada en inversiones tan grandes como la que ellos han anunciado”, señala Julio César Vera. Lo anterior implicaría que los recursos de inversión del sector que hay, que cada día son más escasos, van a terminar en Venezuela, en Guyana o en Argentina, mientras que en Colombia las políticas del gobierno Petro han apuntado a todo lo contrario, en lugar de incentivar la industria y hacerla competitiva. Panorámica del lago de Maracaibo en Cabimas (Venezuela), región de gran riqueza de crudo liviano. Panorámica del lago de Maracaibo en Cabimas (Venezuela), región de gran riqueza de crudo liviano.
En palabras sencillas, eso puede generar una caída de la inversión del sector en Colombia adicional y un efecto en Colombia dentro de la actividad. En efecto, de estar en US$2.866 millones de dólares en el 2022, los recursos foráneos que entraron el sector petrolero subieron a US$3.058 millones en 2023, pero bajaron a US$2.066 millones en 2024, y el año pasado, al corte de septiembre, sumaban US$1.911 millones, según cifras del Banco de la República. No obstante, la ‘nueva era’ que comenzaría en el sector petrolero de Venezuela puede ser positiva a nivel laboral, ya que muchos colombianos que no la están pasando bien hoy en la industria local, que trabajan dentro del sector, pueden tener oportunidades de trabajo y desarrollo en ese país, ya que la infraestructura está bastante deteriorada, todos los campos están en su mayoría abandonados y va haber muchísimo trabajo, según explica Vera. Asimismo, no hay que perder de vista que los venezolanos que sabían de la industria se envejecieron y toda esa capacidad técnica venezolana petrolera terminó en Canadá, México, Estados Unidos, Colombia y Argentina. Incluso, todos los encadenamientos de empresas de servicios petroleros conexos, tendrían una nueva oportunidad de obtener ingresos al retornar la inversión petrolera en masa a Venezuela. El gas, otro impacto que no es menor Adicionalmente, otro efecto previsible es que el giro petrolero anunciado por Trump para el país vecino puede darle una posibilidad real al tema de la importación de gas desde Venezuela, pero a partir de una expectativa de cambio de orientación política del país a partir del 7 de agosto, porque según Julio César Vera, director de la Fundación Xua Energy, “en este gobierno ya no pasa nada y menos en una relación Petro-Trump”. “Pensando en un nuevo gobierno de centro derecha, la posibilidad de llegar un gas de Venezuela vuelve a ser muy factible”, recalca el experto. Un escenario que, si bien puede ser positivo para el consumidor en materia de precios, ya comienza a abrir la incertidumbre en los países de la región que, como Colombia, están desarrollando plantas de regasificación para tener un gas importado entre US$14 y US$15 por millón de BTU (unidad británica de poder calórico) frente a un valor entre US$6 o US7 dólares por millón de BTU sin este proceso, lo cual sencillamente haría que la competitividad de los precios de regasificación se pierda. “Creo que los proyectos de Coveñas, de Barranquilla o incluso el de La Guajira amanecieron pensando: ¿Será que avanzamos? ¿Será que no avanzamos? ¿Será que de pronto terminamos con un elefante blanco ante la posible llegada a un gas venezolano rápidamente?”, señaló el analista. Sin embargo, Luis Pacheco, académico no residente del Instituto Baker, de la Universidad de Rice, no cree que ese gas de Venezuela pueda entrar en el corto plazo mientras se materializan estos proyectos. “Lo preferible para Colombia es seguir adelante con su plan de regasificación y dejar que las pocas compañías que quieren explorar, lo hagan”, indicó este analista. Incluso, según Pacheco, si fuera Venezuela el lo vendería a un precio internacional, porque hay una creencia de que Venezuela le va regalar el energético a Colombia y que al país le saldría muy barato. “Eso debe ser en el marco del precio del mercado internacional en el momento en que eso se dé”, concluyó.
Fuente: Portafolio
