El docente investigador de la Politécnica (UNA) Victorio Oxilia también pronostica que ya en los primeros años de la próxima década la potencia de Itaipú se habrá saturado y luego la energía por el alto consume interno que se registra y se registrará en Paraguay. En este tiempo que resta de excedente energético, qué queda por negociar del Anexo C del tratado. Aún bastante. Aquí la nota.
Oxilia asume que el año 2025 fue un muy buen año para el sector eléctrico. A su parecer, el sistema se fortaleció en términos de transmisión y las pérdidas se vienen reduciendo gradualmente, pero que “el desafío mayor continúa siendo el abastecimiento futuro del sistema”.

“El sistema eléctrico de la ANDE mostró que soporta muy bien una demanda del orden de 1000 MW de cargas electrointensivas, además del sistema eléctrico con cargas convencionales”, asegura el ingeniero, que ha impulsado, entre otras cosas, un documental sobre energía en Paraguay.

Al nivel actual de consumo interno, a comienzos de la próxima década “empezará a saturarse la potencia de Itaipú y luego la energía”. Efectivamente, en el 2024 Paraguay utilizó el 30.8% de la energía producida por Itaipú, avanzando por lejos sobre promedios anteriores de 10 a 20%. En el 2025, según el presidente de la ANDE, Félix Sosa, el consumo eléctrico aumentó el 10%.

Más del 80 por ciento de que hoy se consume en Paraguay proviene de Itaipú. Itaipú entonces -infiere Oxilia- es la principal fuente de generación eléctrica, y el abastecimiento de la demanda del sistema eléctrico depende cada vez más de la central paraguayo-brasileña.

“Sin embargo, la demanda interna alcanzará la capacidad instalada y disponible en los primeros años de la próxima década. En primer lugar se dará la saturación en términos de potencia y en algunos años más en términos de energía”, asegura. Sostiene que Paraguay tiene varias opciones tecnológicas para aprovechar los recursos energéticos que posee (energía solar, pequeñas centrales hidroeléctricas, posiblemente energía eólica y gas natural propio, una vez que se conozcan mejor estos recursos). No se descartaría la energía nuclear en un futuro lejano.

Sin embargo, asume que otras opciones viables e inmediatas pasan por la eficiencia energética (se reporta una pérdida del orden del 20 por ciento), un mayor aprovechamiento de las binacionales existentes e intercambios de energía con los sistemas eléctricos de países vecinos. “En particular, Brasil, para lo cual necesitamos una estación conversora”.

En su evaluación del 2025 en el sector eléctrico sostiene que fue un buen año porque el sistema eléctrico de la ANDE “mostró que soporta muy bien una demanda del orden de 1000 MW de cargas electrointensivas además del sistema eléctrico con cargas convencionales. El sistema se fortaleció en términos de transmisión y las pérdidas se vienen reduciendo gradualmente. El desafío mayor continúa siendo el abastecimiento futuro del sistema. La ANDE posee varios escenarios de generación, en todos ellos la energía solar es relevante”.

Las negociaciones del Anexo C

Para el estudioso de la materia energética, los lineamientos del nuevo Anexo C del Tratado de Itaipú ya fueron prácticamente acordados en el 2024: el costo del servicio de electricidad de ITAIPU debe reducirse, no se aceptarán gastos discrecionales (el presupuesto debe atender a criterios técnicos y compromisos socio ambientales de la entidad, en principio), Paraguay venderá excedentes de energía en el mercado eléctrico brasileño de manera directa.

Se refiere acá al Acta de Entendimiento, por el cual que el gobierno paraguayo, al alzarse a 19,28 kW-mes, había logrado introducir como costo operativo un rubro denominado Gastos Sociales. Por esta jugada, desde el 2024, hasta el 31 de diciembre de este año, el gobierno de Santiago Peña logró “una conquista histórica” (así lo calificaron) al acceder a unos USD 650 millones año. Un dinero que utiliza sin pasar por el presupuesto público. Y del cual dispondrá hasta diciembre de ese año: 2026.

Sin embargo, para Oxilia hay varios aspectos que deben ser acordados. Entre estos, un presupuesto adecuado de la entidad, los valores de royalties, utilidades, resarcimientos y compensación para cesión de energía. Entre las cuestiones aún a discutirse están también -nos comenta en esta entrevista con El Prisma- varios proyectos estratégicos y cómo se organizaría un mercado integrado de electricidad entre los países.

“Además, habría que acordar cómo se desarrollarían los contratos de energía. Hasta fines de 2026 ANDE posee condiciones privilegiadas”, finaliza.

Fuente: El Prisma