La chimenea de la central termoeléctrica de Montevideo lanzó humo y el director nacional de Energía, Fitzgerald Cantero, tomó el teléfono preocupado. “No pasa nada”, le dijeron, solo se hacían pruebas de calibración, por si acaso. Ocurrió mientras entrevistaba al entonces alto funcionario del Ministerio de Industria, Energía y Minas, en uno de esos días en que Uruguay produjo casi el 100 por ciento de la electricidad mediante energías renovables (hidráulica, biomasa, fotovoltaica y eólica).