La expansión de la inteligencia artificial y la computación en la nube está acelerando las inversiones en infraestructura digital y planteando nuevos desafíos para el suministro energético, la financiación y la planificación de redes. Las inversiones globales en centros de datos se encaminan hacia un nuevo nivel histórico y deberían alcanzar al menos 3 billones de dólares estadounidenses en los próximos cinco años, según un informe publicado por Moody's Ratings.
Este importante volumen de capital refleja la rápida expansión de la inteligencia artificial (IA), la computación en la nube y las aplicaciones digitales de procesamiento intensivo, un fenómeno que está reposicionando a los centros de datos como activos estratégicos no solo para el sector tecnológico, sino también para los sectores de la infraestructura eléctrica y energética.

Según la agencia de calificación, este flujo de recursos se distribuirá a lo largo de toda la cadena de valor del centro de datos, abarcando desde servidores y equipos informáticos hasta la construcción de instalaciones físicas y, cada vez más, la expansión de la capacidad de generación y suministro de electricidad. La combinación de la digitalización acelerada y la alta demanda energética sitúa a los centros de datos en el centro de los debates sobre planificación energética, fiabilidad de los sistemas e inversiones en redes.

Los hiperescaladores impulsan la demanda y ejercen presión sobre la infraestructura energética: Un informe de Moody's destaca que se espera que las grandes empresas tecnológicas lideren esta nueva ola de inversiones. Solo en 2026, se proyecta que seis hiperescaladores norteamericanos (Microsoft, Amazon, Alphabet (Google), Oracle, Meta y CoreWeave) invertirán aproximadamente 500 000 millones de dólares en centros de datos para satisfacer la creciente demanda de servicios digitales y aplicaciones de inteligencia artificial con un uso cada vez más intensivo de datos.

Este movimiento tiene implicaciones directas para el sector eléctrico. Los centros de datos operan con cargas elevadas y continuas, muy sensibles a fallos, lo que requiere un suministro eléctrico fiable, redundante y cada vez más bajo en carbono. En mercados maduros, como Estados Unidos, ya existe una competencia por contratos energéticos a largo plazo, inversiones dedicadas a la generación de energías renovables y soluciones híbridas que combinan redes eléctricas, autogeneración y almacenamiento.

La financiación multimillonaria amplía el papel de nuevos inversores. Si bien los bancos siguen desempeñando un papel destacado en la financiación de la expansión de los centros de datos, Moody's señala que se espera que otros inversores institucionales ganen terreno en los próximos años. Los fondos de infraestructura, el crédito privado, las aseguradoras y los gestores de activos tienden a posicionarse junto al sistema bancario tradicional para satisfacer las enormes necesidades de capital del sector. Esta diversificación de las fuentes de financiación refleja tanto el interés por activos considerados estratégicos y resilientes como la magnitud de las inversiones requeridas. La agencia incluso proyecta que un número creciente de centros de datos en Estados Unidos accederá a valores respaldados por activos (ABS), valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS) y al mercado de crédito privado para refinanciar su deuda y permitir nuevas expansiones.

Los mercados de capitales y la titulización cobran relevancia. En el mercado estadounidense de valores respaldados por activos, se emitieron aproximadamente 15 000 millones de dólares estadounidenses en 2025, un volumen que, según Moody's, debería crecer considerablemente en 2026. Una parte significativa de estas emisiones está asociada a la financiación de la construcción de nuevos centros de datos, lo que indica una tendencia hacia una mayor sofisticación financiera y un uso intensivo de los mercados de capitales para sostener el crecimiento del sector.

La agencia prevé que la nueva financiación aumente no solo en volumen, sino también en tamaño promedio y concentración, tras los niveles récord de emisión observados en 2025. Para el sector eléctrico, este movimiento señala oportunidades para la financiación cruzada entre infraestructura digital y energética, especialmente en proyectos que integran generación, transmisión y consumo intensivo.

Moody's evalúa que la expansión aún se encuentra en sus primeras etapas. A pesar de las cifras de miles de millones de dólares ya anunciadas, Moody's cree que la carrera global por la nueva capacidad de centros de datos aún se encuentra en sus primeras etapas. La agencia proyecta un crecimiento continuo de la capacidad instalada a nivel mundial durante los próximos 12 a 18 meses, con importantes implicaciones para los sistemas eléctricos nacionales, especialmente en países que buscan atraer inversión en tecnología e innovación.

En este contexto, John Medina, vicepresidente sénior de Moody's, destaca la naturaleza estructural de esta demanda. Al analizar la evolución del consumo informático, Medina enfatiza que la necesidad de capacidad adicional tiende a extenderse a largo plazo, aunque el ritmo exacto de adopción es incierto. "Esta capacidad será necesaria en algún momento de los próximos 10 años o más", dijo Medina, reconociendo que los avances tecnológicos hacen difícil predecir la tasa exacta de adopción. La velocidad de expansión. “Un ChatGPT que no existía hace tres años ahora consume mucha potencia de procesamiento”, señaló el ejecutivo.

Desafío y oportunidad energética para los países emergentes. El avance de los centros de datos refuerza la interdependencia entre la infraestructura digital y la planificación energética a largo plazo. Los países con redes eléctricas más limpias, un suministro energético competitivo y capacidad de expansión de la red tienden a convertirse en destinos predilectos para estas inversiones. Al mismo tiempo, la presión por la fiabilidad y la previsibilidad aumenta la necesidad de modernizar los sistemas de transmisión y distribución.

Para el sector eléctrico, el auge de los centros de datos representa tanto un desafío como una oportunidad: satisfacer las crecientes y sofisticadas demandas, a la vez que posibilita nuevos modelos de negocio, contratos estructurados e inversiones en generación renovable y soluciones de flexibilidad. La magnitud de las cifras proyectadas por Moody's indica que esta convergencia entre energía y tecnología será uno de los ejes centrales de la próxima década.

Fuente: CE