La planta de urea en Bulo Bulo agoniza entre paros y costos altos de operación. Pese a generar ingresos por exportaciones, la operación intermitente del complejo ha acelerado el desgaste de catalizadores y equipos críticos, comprometiendo su sostenibilidad a largo plazo. Actualmente, la joya de la industrialización requiere una inyección urgente de capital para mantenimiento que amenaza con devorar sus propias utilidades.
La Planta de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo no solo es un agujero negro financiero en tiempos de baja producción; es, sobre todo, una máquina devorada por el tiempo. Mientras los balances oficiales de YPFB insisten en una ficción contable de 20 años de vida útil, la realidad en el campo de operaciones dicta una sentencia mucho más severa.

El complejo sufre de una “vejez prematura” provocada por la desidia operativa. Un informe técnico de 2020, revelado por EL DEBER, ya lanzaba una advertencia de naufragio: las constantes paralizaciones y la falta de mantenimiento adecuado habían cercenado el horizonte de la planta, reduciéndolo drásticamente a solo 16 años.

Fuente: El Diario

Lea la noticia