La participación de Bolivia en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 se presenta como ventana estratégica para conectar al país con flujos globales de inversión, comercio, innovación y financiamiento climático, según analiza el economista Fernando Romero.
Este espacio reúne a gobiernos, inversionistas, bancos multilaterales, empresas tecnológicas y organismos internacionales que moldean las nuevas reglas del crecimiento mundial, donde Bolivia busca reposicionarse como proveedor clave de litio, energía limpia, minerales críticos y alimentos en un contexto de transición energética y reconfiguración de cadenas de valor. Desde una perspectiva económica y diplomática, Romero identifica cinco dimensiones cruciales para la inserción boliviana: primero, posicionar al país en la reconfiguración del crecimiento global como oferente de recursos estratégicos; segundo, avanzar en seguridad energética y climática atrayendo fondos verdes y socios para renovables y descarbonización; tercero, abrir puertas a innovación e inteligencia artificial (IA) mediante transferencia tecnológica y digitalización que impulse educación, empleo y productividad; cuarto, integrarse a cadenas de suministro resilientes vía corredores logísticos regionales e inversión en infraestructura y agroindustria exportadora; y quinto, diseñar nuevos pactos sociales que vinculen inversión con empleo formal, capacitación técnica y desarrollo territorial inclusivo.
Fuente: El Diario
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