Mientras el Gobierno ratifica que el fin de la subvención a los combustibles se mantiene como eje central de su política económica, el sector empresarial advirtió que ceder a la presión sindical podría significar un retroceso en el proceso de cambio del modelo económico que Bolivia necesita con urgencia.
Tras la abrogación del Decreto Supremo 5503 y la aprobación del Decreto Supremo 5516, el ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero, defendió que la nueva norma conserva “la esencia” de la anterior: la eliminación de la subvención a gasolina y diésel para estabilizar la economía, frenar el contrabando y proteger a los sectores más vulnerables.
Fuente: El Deber
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