Desde el 2017, el gobierno nacional apostó por la producción de biodiésel y etanol para enfrentar los problemas de desabastecimiento y disminuir la dependencia de combustibles importados. Esta respuesta gubernamental fue retomada por Luis Arce e incorporada como uno de los ejes centrales del PDES 2021-2025, planteándose como meta la producción de 400 millones de toneladas de biodiésel y sustituir el 43% del diésel importado para el año 2025.
Sin embargo, el estudio apunta a que los biocombustibles son una falsa solución a la crisis energética.

Según el informe, la escasez de combustibles ya representa un problema energético de gran envergadura sin perspectivas de solución a corto o mediano plazo. Las consecuencias económicas se evidencian en que, en 2023, las exportaciones disminuyeron significativamente debido al agotamiento del gas natural y la menor disponibilidad de diésel para la agricultura de exportación. La tendencia continúa en 2024, con una caída aún mayor en los primeros cinco meses del año.

La principal causa de la escasez es la drástica reducción en la producción nacional de diésel y gasolina. Desde 2015, la producción de diésel ha caído de 6,3 millones de barriles a 2,1 millones en 2023. La gasolina también ha experimentado un declive, pasando de 8,8 millones de barriles en 2016 a 6,4 millones en 2023.

Fuente: El Diario

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