Semanas atrás, el Gobierno emitió el Decreto Supremo 5503 que eliminó la subvención a los combustibles, como la gasolina de 3,72 a 6,96 y el diésel de 3,71 a 9,81 bolivianos. Para el analista financiero Jaime Dunn: «El gasolinazo resuelve sólo el 40% del problema; el otro 60% debe pagarlo el Estado obeso», al referirse el déficit fiscal que arrastra la administración de Estado desde hace varios años.
Por otro lado, la directora del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Beatriz Muriel, en su artículo de opinión publicado en el sitio web, titulado: Reducción de subsidios a los combustibles en Bolivia: ¿Qué desafíos enfrenta el aumento del salario mínimo subyacente?, analiza las declaraciones del investigador senior asociado a la entidad, Javier Aliaga, y destaca que Bolivia requiere políticas socioeconómicas que promuevan una verdadera reactivación.
Fuente: El Diario
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