Fuente: Ámbito
Pekín- Las Bolsas chinas de Shanghái y Shenzen tuvieron su lunes negro: sus índices referenciales cayeron un 7,72% y un 8,45% respectivamente, arrastrados por el temor de los inversores al impacto económico de la crisis causada por el coronavirus. Se trata del mayor desplome en los dos principales mercados del gigante asiático desde 2015.
La baja bursátil se produjo pese a la millonaria inyección de liquidez que decidió el Banco Central de Pekín para contener la situación (fueron unos u$s175.000 millones). Los inversores, sin embargo, no son los únicos preocupados. También la OPEP tiene lo suyo: podría anticipar su reunión al 8 o 9 próximos para discutir soluciones y remedios de emergencia para China, donde la demanda de crudo cayó 20%.
El Brent bajó a su mínimo de los últimos 13 meses (perdió más de 20% en menos de un mes): ayer cerró a u$s54,45 (-3,83% con respecto al viernes). Derrumbes que están impulsando también a Arabia Saudita a evaluar medidas drásticas. Los escenarios sobre los cuales trabaja son dos: el primero prevé una reducción general de la producción de la OPEP de 500.000 barriles diarios hasta el fin de la crisis china. La otra alternativa, más extrema, ve a Arabia Saudita en primera línea con el compromiso de una reducción temporal de un millón de barriles al día, de modo de crear un shock en el mercado y evitar una caída libre de las cotizaciones.
En este escenario y con un yuan depreciado ante el dólar, las Bolsas chinas son las que pagan el precio más alto: las medidas de apoyo de Pekín no bastaron para contener el temor, sobre todo por los efectos del coronavirus en la economía.
La baja bursátil se produjo pese a la millonaria inyección de liquidez que decidió el Banco Central de Pekín para contener la situación (fueron unos u$s175.000 millones). Los inversores, sin embargo, no son los únicos preocupados. También la OPEP tiene lo suyo: podría anticipar su reunión al 8 o 9 próximos para discutir soluciones y remedios de emergencia para China, donde la demanda de crudo cayó 20%.
El Brent bajó a su mínimo de los últimos 13 meses (perdió más de 20% en menos de un mes): ayer cerró a u$s54,45 (-3,83% con respecto al viernes). Derrumbes que están impulsando también a Arabia Saudita a evaluar medidas drásticas. Los escenarios sobre los cuales trabaja son dos: el primero prevé una reducción general de la producción de la OPEP de 500.000 barriles diarios hasta el fin de la crisis china. La otra alternativa, más extrema, ve a Arabia Saudita en primera línea con el compromiso de una reducción temporal de un millón de barriles al día, de modo de crear un shock en el mercado y evitar una caída libre de las cotizaciones.
En este escenario y con un yuan depreciado ante el dólar, las Bolsas chinas son las que pagan el precio más alto: las medidas de apoyo de Pekín no bastaron para contener el temor, sobre todo por los efectos del coronavirus en la economía.